Escrito por Martin Viera
Abandono el pueblo con una única convicción que es ser feliz y avanzar vida distante de lo que en una etapa ha sido puro aprendizaje para recordar.
Abandono el fuego explosivo de la adolescencia
y ponerme las gafas de la lectura del pasado
para no borrar de un plumazo lo que me ha hecho bien
y traerme un puñado de buenos recuerdos.
Abandono el joven burlón y rencoroso
aunque las pizcas veloces de las contestaciones
aún siga en mi , recordando lo que fui
un lumbrera del deseo de mi presente.
Abandono estos escritos que son hoy en dia
relato visible de años de furia e incognita
años y años escribiendo dolencias
para agruparse y ser arrojados como una bola de verdades
Permitirse hablar ha sanado mi cuerpo
y hacer las paces con el mundo adulto
es el presente que he querido.
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