Escrito por Martin Viera
El joven no aprende, da una y otra vez la cabeza contra una pared
sería mejor dejarlo en su rueda, y no decirle nada mas
Falta la buena mirada del afuera para poder guiarlo
a que ya no suplicase la memoria de aquellos otros
Los pantallazos son útiles cuando se habla de momentos buenos
para entrelazarlos con el presente,
así el estado de ánimo es otro, y puede observar mejor.
Su historia deja puertas abiertas
para ser sanadas con el mismísimo perdón –así mismo- de su humanidad.
El muchacho observa detenidamente a su barrio, sus árboles..
y deja entrever que su sombra es lectura para el suelo ardiente de verano,
el sudado anhelo se refleja en la remera
el mundo ha sido abandonado por un rato
para volver con más fuerza creando el visor
en la más cálida sonrisa, es el futuro visible, con amor.
Los pies incómodos quedados en el tiempo,
una negada respuesta deja observante la tierra, y las piedras que rodean el
parque.
Se da oportunidades, abraza su sueño… y empuja al desencuentro.

