Escrito por Martin Viera
Cubrís tu soledad con un círculo en una pista de madera
y avivás fantasmas en un trago de cerveza fría
el desmontado sonido que envolvente apaga tus sueños
y te domina, ahora dormido en tu penar.
Agazapado consuelo, en espuma gris buscás alivio.
No llegas a aquella maldita moda,
en mujeres que moldean su locura con tela y muestran
que transformas nuez en moscada.
Deseás el viento tibetano, al salir de este mundo
en un soplido absurdo, estremecedor.
No hay volcanes, ni erupciones, ni perfumes,
golpeando las tablas en doctrinas.
Las mismas que te acobijaron en algodones
para volver a caer.
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